“Es un bar que huele y suena a cocina y a mediodÃa se inunda del cálido olor a puchero y sofrito, y a siseante música de olla exprés”
Manolo Chaves, aquà lo que hay que hacer es apencar, apechugar con lo que nos viene y trabajar. Lo
apunto porque a ninguno de los candidatos se lo he oÃdo decir.
Ejemplo de ello es el sitio de hoy. Félix es un bar de soportales donde soportar lo insoportable con
el soporte de su barra y su cocina. Es un bar que huele y suena a cocina: a mediodÃa se inunda del
cálido olor a puchero y sofrito y de la siseante música de olla exprés. Allà se congregan trabajadores
y funcionarios que tienen en común el amor por los guisos de Eli: chÃcharos con chorizo y morcilla,
albóndigas, garbanzos con bacalao…
También en su mostrador esquinado se forman reuniones con mucha guasa entre vecinos, jubilados
en buen estado y algún rezagado de vuelta a casa. Uno, con hechuras de mecánico y la ropa de trabajo
llena de manchas de grasa, le pide a Félix el cebralÃn porque se ha llenado con unas costillitas asadas
que están compartiendo entre rentoys a ver quién paga y algún chiste buenÃsimo pero irreproducible en
esta casta página.
Paro aquà el carro para decirles que en este bar bordan la plancha y fritura de peces frescos y eso
merece una reunión de sábado para compartir chocos, huevas, pijotas, acedÃas, merluza, pez espada,
besugo, etc.
Tiremos para adelante y hablemos de lo bien que trabajan el chacineo: queso, morcilla, caña o chorizo
picante de Monesterio, hasta jamón mismo. Todo ello trasegable con tinto de pitarra, manzanilla Solear
o Ramón Bilbao por copas a buen precio. Huelga decir que Félix la Cruzcampo en caña la tira como le da
la gana de bien.
Preside el mostrador una foto antigua del bar Europa en la Plaza del Pan indicando la procedencia del
tabernero porque Félix es hombre de pocas palabras, como debe ser: sieso cum laude. No se achare el
lector por su parquedad y examÃnelo hábilmente para sonsacarle la carta de tapas. Interrogando a Félix
cual cabo de la brigadilla de la Calzá le saqué que tiene los taquitos de merluza, calamares, lagrimitas,
pechuga, chipirones, ensaladilla… y una tapa espléndida de champi relleno de jamón que remata
poniéndole en lo alto una lonchita de pata asada. Confiesa tener también unas croquetas caseras
menuditas riquÃsimas y sobre todo la estrella de su carta: cocochas de merluza fritas. "Ca uno es ca
uno y tiene sus caunás" y Félix prefiere llamarlas carrillá de merluza. Otra que quita el sentido es el
solomillo de cerdo, tierno como la caricia de un niño.
Los domingos cierran, pero ellos están dentro escamondando la cocina y el salón para abrir de nuevo el
lunes con el bar como un jaspe.
Alfredo y Mariano, tenéis que probarlo.












