En la calle Zaragoza esquina con Carlos Cañal tiene su bar Feliciano Rollán, bautizado por los corredores de fondo del tapeo como Casa Félix. Entras en él y se entremezclan cuadros de vÃrgenes sevillanas, temas taurinos y plumaje de sombrero de los seises. Y en la cocina, Maribel, pues uno de los secretos de esta casa es el trato que esta pareja da, ejemplo de saber estar (¿verdad don Antonio Delgado Roig que-en-gloria-estés?). Tacto y amabilidad que los visitantes valoran y los vecinos de la zona adoran.
La salida cronometrada de esta etapa y conociendo las raÃces salmantinas de Félix y su pasado de charcutero te guÃan hasta la chacina que sorprenderá a más de uno por su curado tan sabroso y peculiar.
Primer avituallamiento de la carrera: una ensaladilla rusa exquisita con gambas que se asoman entre la abundante mayonesa y mezclan con delicias de cangrejos. Alternativamente, un delicioso aliño de atún o atún encebollado que sólo tienen parangón con el que Joselito Huertas prepara en Bajo GuÃa.
En el siguiente puerto, de primera categorÃa, nos encontramos con un elenco de tapas comandado por la magnÃfica tortilla española en salsa, pollo en salsa o callos caseros. Todas ellas requerirán abundante pan para tan suculentas salsas... ¡a cuál mejor¡
Probablemente alguno del pelotón inicie ya un demarraje para pedir unas albóndigas en su salsa, absolutamente caseras y de excelente sabor que a buen seguro le hará luchar por el maillot amarillo final.
Los que se quedaron atrás «haciendo la goma», podrán probar una exquisita tapa de solomillo al whisky (insisto en lo del pan) o una conseguidÃsima urta a la roteña con aliño «made in Maribel».
Y hablando de guisos...
No hay que olvidar el potaje que alterna la casa lunes, martes y jueves de alubias, lentejas y garbanzos respectivamente para no dar lugar a rutina ni aburrimiento. El que las alubias sean de La Bañeza (León) dice poco salvo a algunos, como el que escribe, que las conoce, quiere y añora como a un familiar... Las lentejas son de las pequeñas, sabrosÃsimas y tiernas, cocinadas sin prisas.
Y ya está aquà la meta. Bajo la pancarta de llegada divisamos cinco letras que aquà lo son todo «Arroz», dos puntos y aparte:
Absolutamente natural, en él se mezclan con suma habilidad ajo, cebolla, tomate y carne de cerdo para conseguir uno de los mejores y más peculiares de la zona. Aunque como en todo, hay un pero ¿porqué no lo dan los sábados?








